El paladar hendido y el labio leporino son defectos congénitos. Ocurre cuando el labio superior y el paladar no se desarrollan correctamente. Esto sucede en los primeros meses de embarazo. Un bebé puede tener paladar hendido o labio leporino o ambos.
El labio leporino ocurre cuando el tejido que forma el paladar y el labio superior no se unen antes del nacimiento. Esto causa una abertura en el labio superior. Esta abertura puede ser pequeña o puede ser una grande que va desde el labio hasta la nariz. Puede ser en un lado u otro del labio, o con menor frecuencia, en el medio del labio.
Algunos niños con labio leporino pueden tener el paladar hendido. Esto sucede cuando el tejido que forma el paladar no se une correctamente. Algunos bebés pueden tener estas hendiduras en la parte de adelante o atrás del paladar. Otros solo tienen una parte del paladar hendida.
Los niños con esta afección pueden tener problemas para comer o hablar. También pueden tener infecciones de oídos, pérdida de audición y problemas con sus dientes.

La cirugía es la mejor opción para cerrar el labio leporino. Se suele hacer cuando todavía son muy pequeños, entre las 6 semanas y los 9 meses de edad. Después de la cirugía, es posible que el niño necesite someterse a otra operación en el futuro, sobre todo si la deformación tiene un gran efecto sobre la zona de la nariz.
En el caso del paladar hendido, también se opera, en general, durante el primer año de vida del pequeño. El objetivo es favorecer que desarrolle el habla de forma normal. Además, en algunas ocasiones se utiliza un dispositivo protésico temporal para cerrar el paladar, de modo que el bebé pueda alimentarse y crecer hasta que se pueda operar.
La mayoría de los bebés se curan sin dificultad y, según la gravedad del defecto, posteriormente se tendrá que reparar la cicatriz de la operación.

